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8 enero 2012 7 08 /01 /enero /2012 21:55

LABORES DE ANTAÑO

Por Simeón Hidalgo Valencia (08-01-2012)

P1082404-1--800x600-.jpg

 

He de confesar de entrada que de este tema, la verdad, sé muy poco, por lo que me hice acompañar por personal femenino entendido en la materia del arte del hilo y de la aguja, a la hora de acercarme a ver la exposición titulada: “Labores de antaño”, que en la línea de dar a conocer las cosas antiguas que se guardan con cariño en los baúles de nuestras casas, ha organizado durante estas pasadas fiestas de Navidad  el Grupo de Etnografía de Lumbier.

Fue Lola Mauleón quien nos invitó en nombre de su grupo y como hoy domingo día 8 era el último día de la muestra, allí hemos acudido. Al llegar preguntamos por ella, pero en su lugar nos recibe con mucho cariño y dedicación Marian, que junto a Conchi nos hacen de guías y nos informan de los detalles de esta magnífica exposición.

Esta docena de componentes del Grupo Etnográfico de Lumbier, a pesar de su corta edad como grupo, ya han dado pruebas de su buen hacer participando en la  muestra sobre Cerámica y organizando la Exposición  sobre el Vino, también celebradas en Lumbier. Junto a Marian y Conchi saludo también a Octavio y a Tomás.

P1082409-1--800x600-.jpgComo siempre en estas ocasiones, ha habido personas animadas que ponen su dedicación, ilusión y tiempo al servicio de los demás, con el objetivo de sacar a la luz el Patrimonio familiar que, como un preciado tesoro, se guarda en recuerdo de otros tiempos y, sobre todo, de otras personas a las que pertenecieron. 

Pero también, como siempre, se ha podido realizar por la colaboración de los vecinos de Lumbier, que han prestado los objetos y piezas. Aquí están los ajuares de boda. La maquinaria y los utensilios con los que hilaban, tejían, bordaban y cosían.

P1082457--800x600-.jpgSe muestran las labores que de niñas hacían en la escuela, que con detalle nos explica Conchi ante una pieza rica en trabajos y en vocabulario. Ante un paño de la escuela nos habla de: Punto encima, que se realizaba para unir piezas de tela sin realizar costura alguna; de trabajo de Costuras; de la Vainica doble; del Pespunte normal y del Pespunte con vainica; De la Vainica normal; de los Zurcidos; de cómo hacer las Presillas; de los Ojales. Toda una lección la que he recibido.

He conocido las fases que había que seguir para tener a punto la materia prima de la lana: Esquele de la oveja, lavado de la lana, secado, cardado, hilado, enmadejado y el teñido.

Estas tareas requerían el utillaje correspondiente a cada una de ellas, tales como: el cardador, los distintos tipos de husos, la rueca, las máquinas de tejer, los bastidores o la máquina de coser.

P1082417--800x600-.jpgPero no sólo se trabajaba con la lana. Vemos en la exposición trabajos cuya materia prima es: el cáñamo, el lino, el algodón o la seda.

Me he enterado de las fases de una colada de ropa blanca: el remojo, el cocido, el lavado, el tendido y el planchado…

¡Uf! Mucho trabajo. Demasiado. ¡Para quitarse el sombrero ante las amas de casa!

…y no puedo dejar de hacer mi propio homenaje a cada etxekoandre de nuestras familias que se desvivían durante toda la semana para que fuéramos siempre limpios, zurcidos y planchados… aunque fuéramos pobres. ¡Las horas que ha metido mi madre en estas labores para presumir orgullosa de sus ocho hijos!

P1082451--800x600-.jpgAl ver en esta exposición el corro de sillas vacías, no puedo dejar de llenar este vacío y sentar en cada una de ellas a las vecinas del barrio: María, mi madre, la Antonia, a la Alicia, a la Justi, a la Amparo… una haciendo unos calcetines, otra zurciendo un pantalón, otra haciendo punto… y todas en animada conversación y en ella “hilaban fino” terciando frases alusivas: “Unos llevan la fama y otros cardan la lana”, “Poco se saca hilando y menos mirando”, “Poco a poco hilaba la vieja el copo”, “Por el hilo se saca el ovillo”…

Tiempos de mi infancia, costumbres también de antaño. 

Enhorabuena al Grupo Etnográfico de Lumbier. Sacar a la luz estas joyas de nuestras vidas aviva los buenos recuerdos. Que sigáis trabajando con ilusión. Merece la pena. Recordando lo que fuimos también se hace futuro.

Muchas gracias por todo lo que me habéis enseñado.

 

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3 enero 2012 2 03 /01 /enero /2012 16:19

LAGARES CASEROS EN IZAGAONDOA

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (03-01-2012)

 

Portada.-Ext.-Izdo.-Detalle-1--800x600-.jpgAhora que estamos en plenas fiestas de comienzo del año, cuando regamos nuestros banquetes con ricos vinos y después de haber hablado no hace mucho de los Hornos de pan en nuestro valle de Izagaondoa, voy a recordar brevemente, a través de sus restos,  los Lagares.

El decir popular nos recuerda lo de que “Con pan y vino se anda el camino”.  Izagaondoa era zona de pan y de vino. En una sociedad agrícola y ganadera anterior a la industrialización no faltaban en muchas casas de nuestros pueblos las tareas de hornear su propio pan y la de elaborar su propio vino. Esta última actividad todavía se conserva en alguna casa de Idoate, que lo sigue elaborando según técnicas antiguas. Desde época muy remota los campos de cereal se alternaban con las viñas.

De la existencia del cultivo de la uva en toda esta comarca quedan muestras no sólo en los archivos, tales como el correspondiente al  monasterio de Leire, que hablan de donaciones de majuelos por particulares, sino también en las propias plantas bajas de muchas de nuestras casas, zonas semisubterráneas y oscuras, además de al aire libre grabadas en la piedra de capiteles medievales, como en la iglesia románica de Guerguitiáin, esculpidas en retablos de iglesias como en las columnas salomónicas de San Pedro de Reta, o en el dintel de una de las ventanas de casa Merkatari en Lizarraga.

P9040465--800x600-.jpgEn la Exposición Etnográfica de Izagaondoa, celebrada el verano pasado, se reunieron algunas piezas antiguas que hacían referencia a esta actividad. Hoy  algunas de estas piezas se han reciclado en objetos de adornos en las casas. Barricas de vino, garrafones, piedras talladas para conducir el mosto, tornillos de madera de las prensas de uva, botas de vino.

Pero detengámonos y  busquemos en esas zonas de la casa donde se hacía y guardaba el vino: El lagar y la bodega. Seguro que en cada lugar se conservan restos de esta actividad.  En mis correrías por los distintos lugares me he encontrado algunos de estos restos que nos hablan silenciosos del trabajo de las gentes de antes, que con un poco de imaginación se les puede ver todavía pisando  y prensando la uva iniciando de esta manera la elaboración del vino y del txakolí para el resto del año.

Así en Turrillas he encontrado entre las ruinas de Casa Herrero, en un rincón, la tuerca de madera donde se encajaba el tornillo de la prensa. En Casa Urniza la gran piedra labrada que recogía y canalizaba el mosto exprimido por la prensa. En Casa Hualderena algún tornillo de la prensa adorna sus estancias. PB201181--800x600--copia-1.jpg

 

 IRISO--2---800x600-.jpgEs en la Casa Iribarren de Iriso, cuya estructura arquitectónica recuerda en parte a los palacios de Cabo de Armería, con su torre antigua bien definida, donde se conserva todavía la cuba de la prensa en su rincón original, tan bien conservada que sería una pena que por obras de reforma y adecuación se retirara. Al contrario, se podría adecuar la estancia del lagar y de su bodega como una pieza etnográfica original para poderla visitar en un futuro Museo Etnográfico Vecinal donde el espacio a visitar serían los lugares de Izagaondoa que mantienen viva la memoria de otras épocas y su estilo de vida.

 

Hornos de pan, lagares de vino, herrerías, lavaderos, molinos, cuadras… ocultas y escondidas estancias en esas casas solariegas de Izagaondoa. 

¿Por qué no recuperar estas “cosas antiguas” que tenemos y  darlas a conocer?

 TURRILLAS--2---800x600-.jpg

TURRILLAS--3---800x600-.jpgRincón de la prensa en Casa Herrero de Turrillas.

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 Uvas en el dintel de ventana en Casa Merkatari de Lizarraga de Izagaondoa.P3190108--800x600-.jpg

Racimo de uvas en el retablo de la iglesia de San Pedro de Reta.

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21 noviembre 2011 1 21 /11 /noviembre /2011 20:34
HORNOS DE PAN EN IZAGAONDOA
Por Simeón Hidalgo Valencia (21-11-2011)
HORNO EZCANIZ-4 [800x600]“-¡Deogracias!
-¡Quién!
-¡Servidora!
-¡Suba, Manuela, suba!
Este modo tan expresivo de llamar es muy habitual en Navarra.
El que llama nunca dice el nombre, pero se le reconoce por la voz. En este caso la que llamaba en casa de “Michito” era la pastora.
Cuando entró en la cocina saludó:
-¿Qué haces, Francisca?
-Ya ve V., preparar la comida. En esta casa siempre con “el sartén” en la mano.
-¡Ya, ya! Pues venía a ver si me puedes dar pan a “ordea”.
Mañana es día de “estegai” y por si acaso viene alguien quiero estar prevenida. Aun tengo uno; pero por si acaso… El viernes amasaré y te lo devolveré.
-¡Sí, mujer!
Y acto seguido fue la Francisca a la despensa y salió con un orondo pan blanco en una mano y la romana en la otra. Clavó con uno de los ganchos de la romana el pan y se acercaron a la ventana para ver el peso.
-¡Mira: 7 libras y 5 onzas!
-Sí, eso es. Ahora cuando vaya a casa lo pesaré con nuestro peso porque “a lo mejor” se llevan diferencia y para traerte lo mismo…” 
 
Lejos quedan ya estos modales y estos quehaceres de las amas de casa que D. Juan Otano Liberal (Juanito) recogía en sus escritos, allá por el año 1951. Costumbre era, y no sólo en Ardanaz, donde transcurre este diálogo entre dos buenas vecinas, sino en todo Izagaondoa, su comarca y en toda Navarra, la de hacer el pan en las casas para el consume de la familia. ¡Y qué rico que sabía! ¡Ese pan blanco de pueblo que me recuerda mi infancia!
Muchas familias hacían el pan en las casas. Tenían su horno. Pero muy poquitos se conservan hoy en día, aunque en mis correrías por la zona me he encontrado algunos ejemplares, como en las ruinas de una casa de Sengáriz o en Erdozáin.  
HORNO EZCANIZ-1 [800x600]En Izagaondoa es muy conocido el horno de Casa Ezkániz en el lugar de Reta. Afortunadamente se ha arreglado y conservado, siendo una de esas joyas etnográficas que merece la pena enseñar, recuerdo de una manera de vivir de generaciones pasadas, pero que conservan un algo especial que lo hacen entrañable.
El interior de su bóveda semiesférica es una pequeña obra de arquitectura popular digna de admirar… y junto a ella recordar un estilo de vida en contacto con la naturaleza y sus ritmos vitales de labranza, sementera, siega, trilla y molienda, hasta ver el sudor y el esfuerzo convertido en pan. Junto a la torre antigua de su casa-fortaleza, otra joya arquitectónica rural, está todavía hoy como antaño el horno de pan. ¡Que dure muchos años! ¿Quién dice que no volverá a prestarnos sus servicios aunque sea para celebrar  y revivir en el valle la escena de la que Manuela y Francisca son protagonistas? El horno está en perfecto estado.
 HORNO EZCANIZ-3 [800x600]
 
Pero me he animado a escribir este artículo, porque fue Reyes Larraya, entusiasta compañera en las tareas de conservación del Patrimonio de Izagaondoa, la que me llamó el otro día y me comunicó que había descubierto un horno casero en la casa de Los Burreros de Iriso, que en su día, cuando se construía la carretera que cruza el valle, servía para establo de los burros que en ella se empleaban.
  
HORNO EN IRISO-1 [800x600]HORNO EN IRISO-2 [800x600]
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El domingo pasado, día 20, allí me presenté para tener el testimonio fotográfico de este horno situado sobre el primer piso, a la entrada de la casa,  como era habitual en muchas de ellas. Es un horno pequeñito, rústico, construido con ladrillo refractario y convenientemente revocado por el exterior. Cumplía perfectamente con su cometido. Sin duda que las tres familias que en un momento vivieron en esta casa lo usarían para hacer su pan.
Si alguna vez se hace obra en este edificio, animo a su dueño a que lo conserve o se desmonte de una pieza para mostrarlo en el futuro Museo Etnográfico de Izagaondoa, que de manera permanente se lo exponga a sus visitantes.

Ya son dos los hornos que tenemos perfectamente conservados. Si nos ponemos a mirar seguro que nos sale alguno más. Enhorabuena por conservar estos retazos de vida. Enhorabuena si sabemos valorar en Izagaondoa estos hornos de pan.
CASA DE LOS BURREROS [800x600]
  Casa de Los Burreros (Iriso)
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3 noviembre 2011 4 03 /11 /noviembre /2011 16:10

LOS CAMPOSANTOS DEL VALLE DE IZAGAONDOA

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (02-11-2011)

 

“Bendito mes,

que empieza por Los Santos

y termina por San Andrés”

PB010717-1--800x600-.jpgEste es Noviembre. El mes de los santos y de los fieles difuntos para la iglesia católica. De pequeño me explicaban en el colegio y en casa que el día primero del mes se dedicaba a todas las personas buenas ya fallecidas, que aunque no se les venere como santos por la iglesia, lo son al estar ya en el cielo. Son todos nuestros familiares difuntos, que siendo personas sencillas y buenas son modelos a seguir.

El día 2 se dedica a los fieles difuntos. Me decían que son los que todavía no han llegado al cielo y están en el purgatorio sufriendo temporalmente hasta que se purifiquen del mal que hicieron mientras vivieron. Por eso en este día se rezaba por ellos, se visitaban los cementerios y el sacerdote católico decía hasta tres misas en ese día para ayudar así a que muchas almas salieran del purgatorio y fueran al cielo como santos.

Aunque no siempre se entendían del todo estas cosas que de pequeños nos decían, lo cierto es que ahora, en que faltan algunos seres queridos, se les echa en falta y se desea que de alguna forma sigan entre nosotros. Por eso permanecen vivos en nuestro recuerdo y los llevamos en nuestro interior. Por eso cuando visitamos un camposanto un silencio respetuoso nos envuelve y nace una oración por el descanso eterno de sus habitantes.

Hoy he recorrido los camposantos de Izagaondoa. En todos ellos he entrado sigiloso, de puntillas, para no turbar el descanso de sus moradores. En todos ellos he visto el amor hacia los seres queridos que mantienen los vivos. Limpios y aseados, el color y alegría de las flores perfuma el ambiente. He leído sus lápidas. Promesas de amor, vidas truncadas al poco de nacer, esposos unidos hasta el final, jóvenes que se fueron en lo mejor de la vida, familias unidas para siempre, jóvenes muertos en guerra, … y en algún caso soledad sobre el túmulo de tierra.

En todos ellos se ha rezado un responso, ha sonado la voz de Jesús proclamando que él es la resurrección y la vida y la esperanza ha penetrado en las tumbas, porque la muerte ha sido vencida y la vida ha descendido a los abismos y liberado a los que allí moraban.

Los cementerios del Valle de Izagaondoa, pequeños lugares de paz, de recogimiento y de silencio, protegidos por los muros de sus iglesias alguno de ellos: Idoate, Zuazu, Reta, Induráin. Otros a un tiro de piedra de la misma: Artáiz, Iriso, Urbicáin. Alguno más alejado: Lizarraga, Ardanaz, Turrillas. Todos formando parte de nuestros pueblos. Me gusta visitarlos de vez en cuando, hacer compañía a sus habitantes, pensar en mi propia muerte como parte de mi vida y rezar una oración.

En la web: www.valledeizagaondoa.com  puede ver el reportaje fotográfico sobre Los Camposantos del Valle de Izagaondoa.

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23 septiembre 2011 5 23 /09 /septiembre /2011 12:03

 

A LA GENTE JOVEN

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (23-09-2011)

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Estoy intentando mandar un correo al ies de J.C.Baroja para felicitar a los profesores y sobre todo a los casi cuarenta alumnos de este instituto que ayer, día 22, visitaron la Exposición Etnográfica de Izagaondoa. Digo intentando, porque ya voy por el tercer envío y los filtros o barreras informáticas me lo devuelven sin ninguna compasión. ¡Y eso que mis intenciones son buenas!

Pues bien, lo que les decía es lo siguiente: 

 

“Saludos  desde el Grupo Cultural Valle de Izagaondoa.

 

En primer lugar manifestar nuestra alegría al ver tanta gente joven por las calles de Iriso, a la vez que felicitaros por el saber estar de los alumnos atendiendo las explicaciones y manifestando un comportamiento admirable. Transmitírselo a los alumnos de nuestra parte.

En segundo lugar os comunicamos que si no hay inconveniente os agregamos a nuestros contactos y así podréis recibir información de nuestras actividades.

Por último os adjuntamos unas fotos de recuerdo de la visita.

También escribiré un artículo en mi blog.

Saludos cordiales,

 

Simeón” 

 

Ayer recordé de nuevo mis tiempos de maestro y me sentí muy a gusto entre tanta juventud. Más, sobre todo, por el interés que mostraron en todo momento para conocer una manera de vivir que para ellos es historia, pero que creo supieron conectar con la época que corresponde en parte a sus padres y sobre todo a sus abuelos. La vida del campo.

La época en que en muchas casas de nuestros pueblos no había corriente eléctrica, ni agua, ni calefacción, ni televisión. En la que todo era digital, porque todo era manual. En la que los animales daban su calor a los humanos, pues vivían en la planta baja de la misma casa, en la que había hornos en las casas y se hacía el propio pan con la harina molida en los molinos del valle. En la que se llevaba otro ritmo de vida, pendiente siempre del tiempo y de la marcha de las cosechas…

Estos jóvenes han visto y conocido en parte cómo se vivía antes en los pueblos y se han podido dar cuenta de lo que suponía sacar fruto de la tierra. Hoy todo es más cómodo. Vamos al Super y ya está. Llenamos nuestros carros de todo lo que necesitamos y de más de una cosa que es superflua y no nos preocupamos de más, ni pensamos en las gentes que lo producen en los pueblos y en los campos.

Todo es aparentemente más cómodo y fácil.

También estos jóvenes han conectado con la Historia. Han podido ver unas pinturas medievales del siglo XIV, góticas, por tanto y han comprobado que los tiempos en la Historia están todos conectados y lo que somos ahora se lo debemos a nuestros antepasados. Han visto un arado romano y a un dios Jano, señor del tiempo e inventor de la agricultura. Han valorado la importancia del Presente, frente al Pasado o al Futuro, tiempos que no nos pertenecen. Han caído en la cuenta de que el Latín está presente en la base de nuestras lenguas actuales. Han visto una gavilla de espigas de trigo, todas unidas en un mismo haz o fascio en italiano y han oído que cuando lleguen a estudiar la Segunda Guerra Mundial y lo que pasó en esa época aciaga del siglo XX, se acuerden de las gavillas que antiguamente hacían los segadores en el campo. Han visto que herramientas que se usaban hace siglos se han seguido empleando hasta nuestros días…

Muchas cosas se pueden aprender al visitar esta Exposición. Así lo han comprobado estos jóvenes y muchos mayores que han venido a verla, porque lo que han visto no es otra cosa que la vida plasmada a través de los objetos que los hombres y mujeres de antes emplearon en su vida.

Hoy en día siguen siendo válidos, aunque los adelantos y la tecnología los haya relegado a muchos de ellos a ser objetos de adorno y decoración o a reposar en las estanterías y vitrinas de los museos.

P9220549--800x600-.jpg

Cuando despedimos a este grupo de jóvenes estudiantes, pienso que algo del Valle de Izagaondoa se va con ellos y que gracias al saber hacer de sus entusiastas y entregados profesores, han tenido una oportunidad de conocer otro mundo, muy cercano al suyo, pero desconocido hasta ahora, que corre el peligro de desaparecer y me pregunto: ¿Qué sería de este hermoso valle si todos los que tienen aquí sus orígenes lo amaran tanto que por un casual regresaran a él?  

 Sin duda alguna volvería a nacer.

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19 septiembre 2011 1 19 /09 /septiembre /2011 18:37

LA GALLINA CULECA

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (19-09-2011)

Me llega en el correo un escrito del Sr. D. Fermín Zuza contándome una de esas interesantes historias de antaño que reflejan costumbres antiguas de los pueblos. Tal como me la escribe la doy a conocer, así como la ilustración por él realizada, por lo que más bien es de él la autoría de este artículo. A cada cual lo que le corresponde… y ¡mucho es de agradecer a D. Fermín su colaboración con la Exposición Etnográfica de Izagaondoa! Hasta el final se ha preocupado e interesado en dar a conocer esos sus lúcidos y entrañables recuerdos de cuando siendo niño iba a Idoate.

 

Me escribe lo siguiente: 

 

“Amigo Simeón, el saludo por delante. Viendo el otro día la exposición del valle, recordé una historia que creo que no te conté cuando me entrevistaste. Por si acaso viene bien para una futura ocasión, paso a relatártela.  

 

Mi abuela Manuela Goñi Iriarte, casada con Miguel Zunzarren, nació en Ardanaz y residió en Idoate, donde yo, cuando era muete pasaba los veranos con ella. Con qué ilusión la veía hacer lo siguiente:

 

preba-344--800x600-.jpgEn todas las casas del pueblo tenían gallinas; las tenían en libertad, aunque instintivamente no se alejaban cada una de ellas de su casa, ¡y cómo defendían su territorialidad! ¡Ojo con invadir el corral ajeno! Eran todo un patrimonio familiar… 

 

Las gallinas, en su ciclo vital, se llegan a poner “culecas” (cluecas, les dicen en otros lugares). Cuando esto ocurría, mi abuela seleccionaba la que le parecía la más pacífica y la destinaba a incubar. En un cesto de mimbre hecho por gitanos ex profeso para este fin, relleno en parte de fina paja, colocaba 17 huevos, digo 17 porque esta cantidad la tenían por base por ser la ideal para que la gallina pudiera cubrir con su cuerpo y alas todos los huevos. Colocados éstos, engarzaba la abuela en los mimbres del cesto una crucecica hecha con un trocico del laurel que acompañó al Señor en el  Domingo de Ramos. Cogía entonces a la gallina, elevándola sobre el cesto y sujetando con sus manos las alas y patas del ave, hacía por tres veces la señal de la Cruz a la vez que cada una de las veces pronunciaba la siguiente oración o plegaria:  

 

-“Glorioso San Salvador,

Dieciséis pollicas y un cantador.”

 

La gallina era vigilada durante los 21 días siguientes que duraba la incubación, proporcionándole comida y limpieza. Las había dóciles, pero también rebeldes, a las que les costaba adaptarse a la labor. A éstas las llamaban “ciquiñosas” (de “Zikina”, osease: sucia o repugnante).  

 

Si la culeca estaba mucho rato fuera del cesto, los huevos se enfriaban, corriendo el riesgo de malperderse. 

 

Nacidos los pollicos, se celebraba el éxito del empeño. ¡Cuantos más pollicos, más contentos! 

 

Hay que tener en cuenta también que para evitar la degeneración de las especies por causa del hermanamiento o consanguinidad, se intercambiaban los huevos destinados a la incubación entre las distintas casas del pueblo.  

 

Y esto es todo.  

 

Simeón, aprovecho la ocasión para mostrarte de nuevo nuestra satisfacción por tu detallada explicación del pasado domingo, sobre todo en el tema del llar y las brujas del makartegi. A ver si esta otra historia también es de tu agrado. 

 

 FERMÍN ZUZA ZUNZARREN

 PAMPLONA 15/9/2011” 

 

Cuando he leído esta historia también he recordado mi infancia, puesto que yo era, entre mis hermanos, el encargado de cuidar las gallinas en mi casa y veía con especial interés cómo mi madre hacía parecidos ritos con ellas y mimaba a las cluecas y cuidaba a los pollicos que enfermaban, llegándolos a darles el calor de su pecho para que sanaran.

¡Muchas éramos en casa las bocas para alimentar y tener huevos frescos para comer era algo importante allá por los años cincuenta! ¡Como para no cuidar a las gallinas, patos y palomas del corral!

Recuerdo que en mi casa también les ponían junto al nido una barra de hierro, que decían que era para que las tormentas no malograran el proceso de desarrollo de los pollicos en el huevo.

Cuando se abrían los huevos y salían correteando tantos pollicos amarillos era una alegría enorme verlos y más de un picotazo de la celosa madre me he llevado al intentar cogerlos para acariciarlos… ¡Y qué pena daba cuando alguno se moría!

 

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13 septiembre 2011 2 13 /09 /septiembre /2011 15:11

IRISO

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (13-09-2011)

 002--800x600-.jpg

Normalmente solitario con sus cinco vecinos de fin de semana, el lugar de Iriso ha visto un trajín de visitantes este verano, que ha cambiado su ritmo habitual. El motivo, la Exposición Etnográfica montada por el Grupo Cultural Valle de Izagaondoa en el recinto de su iglesia de San Pedro.

Esta actividad extraordinaria ha propiciado, entre otros logros, la comunicación entre los habitantes de todos los pueblos del valle, además de la llegada de muchos visitantes de la comarca, de Navarra y autonomías vecinas de La Rioja y País Vasco, además de dar a conocer el Valle de Izagaondoa a la sociedad y en especial a este pueblo ganadero que lucha por su pervivencia.

Muchas son las personas emigradas del valle o sus descendientes las que han acudido a la llamada de la tierra y han visitado y recordado sus tiempos mozos y sus correrías por las calles de los distintos pueblos, algunos, como Mendinueta, Beroiz, Urbicáin o Guerguitiáin, vacíos y por los suelos. Han venido a su valle y han visitado la Exposición. ¡Qué verdad es que la tierra tira!

También los hijos del lugar han vuelto a visitar este pequeño y silencioso pueblo, donde hay una gran explotación ganadera, que le da vida en la actualidad. Entre ellos este fin de semana ha estado Socorro, una religiosa de la familia Larraya. Con orgullo me cuenta cómo conserva los recuerdos de niña, antes de entrar en el convento y me recita una poesía escrita en sus tiempos escolares de Ardanaz que describe a su pueblo. Iriso.

 

Dice así: 

Está mi pueblo situado sobre un llano,

que es más grande que la palma de la mano.

Y a falta de vecinos y vecinas,

circulan por la calle las gallinas.

¡Pueblo adorado, yo no te olvido

y recuerdo siempre donde he nacido,

como recuerda la golondrina su amante nido!”

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18 agosto 2011 4 18 /08 /agosto /2011 10:29

EXPOSICIÓN ETNOGRÁFICA: HISTORIAS HUMANAS II

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (18-08-2011)

 

P7313717-1--800x600-.jpgEL TRAJE  DE CRISTIANAR 

 

“Cuídalo como oro en paño”, me comenta Fernando, cuando trae este traje de cristianar para exponerlo en la Exposición Etnográfica… “porque con este traje se bautizó mi madre”.

 

La Sra. Sabina posiblemente lo heredó a su vez y con él se cristianaron algunos de sus antepasados, lo que nos puede remontar hasta el siglo XIX.

 

Al mostrarlo en la Exposición se hace notar la calidad de este vestido tanto por su tela como por sus bordados. Alguna visitante entendida en estos temas quedó prendada por esta pieza y valoró, desde su conocimiento profesional, su calidad.

 

 

 

 

LA GUITARRA DE CASA MONDELA 

 

P7273663-1--800x600-.jpgEsta guitarra, de finales del siglo XIX nos la deja la familia Zuza Viniegra. Sin duda que más de un pretendiente rondaría con ella a las mozas de Izagaondoa y cantaría letrillas como las que se conservan escritas a puño y letra de D. Fermín Zuza, natural de Casa Mondela, de Zuazu, amante de su tierra natal y gran cronista de acontecimientos de Izagaondoa. Las transcribo tal cual, según su versión.

 

 

“En las laderas de Izaga

se crían los “baserrianos”,

en Guerguitiáin y Vesolla,

en Montajarra e Izanoz.

 

San Miguel está en Izaga,

el Santocristo en Aibar

y Santa Bárbara Bendita

en la Higa de Monreal.

 

Desde que vino la moda,

de llevar pañuelo blanco,

               parecen las labradoras,

palomitas por los campos.

 

Si en este pueblo te casas,

tendrás una gran fortuna;

               te mandarán a por agua,

a caballo en una burra.

 

 

En Reta viven los cuencos,

en Zuazu los serranos,

y en Corte de Ardanaz,

los “triperos africanos”

 

En lo más alto de Izaga,

me puse a considerar

¿Qué serían estos pueblos

si faltara San Miguel?

 

Cuando vayas a la fuente,

aprieta bien el cántaro;

si el cántaro se rompe,

difícil será arreglarlo.

 

No compres mula coja,

pensando que sanará,

si las sanas cojean

las cojas ¿qué es lo que harán?”

 

 

P7273664-1--800x600-.jpgLOS HIERROS DE MARCAR 

 

En el mes de Octubre del calendario medieval pintado en la iglesia de Ardanaz se muestra a un campesino que al llegar los primeros fríos recoge el ganado y lo lleva a los establos de la casa. Allí estarán más protegidos y servirán, con su calor, para templar un poco las dependencias de los humanos, que ocupan la planta superior.

 

En todas las familias se encuentran entre sus “trastos antiguos” los hierros de propiedad para marcar a sus animales.

 

De todos los que se nos ofrecían seleccionamos un par de ellos, aunque el que más nos llamó la atención fue el de la Casa Sacristán de Lizarraga, pues su originalidad lo hace único. Realizado a mano, tallando un trozo de madera, se graban las iniciales del propietario en sentido inverso, con el fin de que al marcar a los animales las letras aparezcan al derecho. Como vemos la F y la E son las iniciales del nombre y apellido, que corresponden, según nos dicen, a Fructuoso Echeverría.

 

Esta marca no se usaba con el fuego, pues al ser de madera no lo aguantaría.  Para marcar a los animales con esta marca de propiedad, se hacía calentando la pez. Una vez caliente se introducía en ella la zona de las iniciales y se marcaba al ganado. Todavía hoy conserva el tono negruzco de la pez.

 

La otra pieza que se muestra responde más literalmente al concepto de “Hierro de Marcar”. En este caso este hierro nos lo han prestado en la Casa Ezkaniz de Reta y tiene como marca la inicial de sus actuales moradores: la U de Urdacin.

 

En este caso se calentaba el hierro en el fuego y una vez al rojo vivo se marcaba al ganado.

 

 

P6232747-1--800x600-.jpgLA LABOR DE LA SRA. SUSANA 

 

Esta es una de las piezas de la Exposición Etnográfica de Izagaondoa que se puede catalogar con exactitud, pues lleva la fecha de 1878. Lo realizó la Sr. Susana Iriarte en la escuela de Lumbier.

 

Como algo específico de la formación y educación de las niñas, las labores del hogar estaban presentes en el programa educativo. Las mujeres contemplan, admiran y alaban esta labor tan bien ejecutada y a más de una se le oye comentar: “Hoy día ya no se hacen estos trabajos”.

 

Sin duda que es una joya familiar que se ha conservado con orgullo en la familia. Ha pasado de madre a hija y hoy lo tiene uno de los biznietos de la Sra. Susana, quien nos lo ha prestado para exponerlo. 

 

Como digo en estos últimos artículos, destinados a dar a conocer lo que hay detrás de las piezas que mostramos en la Exposición Etnográfica del Valle de Izagaondoa, lo importante es lo que hay detrás de cada una de ellas. Historias humanas que hacen vivir todavía a estas piezas. Personas que las han tocado y que forman parte de la pequeña historia de sus vidas. Personas que nos hablan de sus padres, abuelos, bisabulos y que gracias a sus recuerdos conocemos un poco más de nosotros mismos, de lo que fue nuestro valle, de sus costumbres y tradiciones.

 

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10 agosto 2011 3 10 /08 /agosto /2011 15:04

EXPOSICIÓN ETNOGRÁFICA-OBJETOS CON HISTORIA II 

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (10-08-2011) 

 

Puestos a resaltar algunos objetos que se muestran en la Exposición Etnográfica del Valle de Izagaondoa, me detengo en este momento en cuatro de ellos que aparecen ya en el calendario pintado en el siglo XIV en la iglesia de San Martín de Tours en Ardanaz. Esta joya pictórica medieval tiene un alto valor etnográfico reconocido por personas entendidas en el tema que han visitado ya nuestra exposición.

Aunque sin duda su existencia es mucho mayor, estos cuatro objetos están documentados  hace ya 600 años. Se empleaban en el siglo XIV y todavía siguen en activo algunos de ellos en el XXI.

 

 P8063751-1 [800x600]02-II-FEBRERO-5--800x600-.jpgEL LAR 

 

En la pintura correspondiente al mes de Febrero se representa a una mujer sentada en una butaca. Arrimada al fuego se calienta un pie desnudo, mientras la llama calienta a la vez  el “Tupín” o marmita de hierro, donde se hace el guiso para comer.  El “Tupín” pende de una larga cadena, que se sujeta a la vez en un hierro cruzado en el interior de la chimenea. A esta cadena forjada por las manos expertas del herrero medieval, se le denomina “Lar”.

-“¡Eso es vasco!”- Me dice un visitante.

-“¡No! Es latín”- Le digo yo y comento al grupo cómo para los antiguos romanos el lar o los lares, que en un principio eran divinidades protectoras de los campos, pasaron a ser consideradas guardianes del hogar e incluso divinidades del fuego.

En nuestro vocabulario se asimila con el hogar o fogón, en cuanto lugar donde se hace la lumbre en la cocina. También tiene que ver con la casa en sí y con los terrenos y propiedades que se poseen.

Con el tiempo se habla de lares protectores de casas y murallas de la ciudad,  de las encrucijadas de los caminos, de los viajeros, de los soldados, de los marineros,… y de cada persona individual.

En su origen los lares nacieron de la unión entre el dios Mercurio y la ninfa Lara, según la mitología romana. 

Palabra entrañable donde las haya, sugiere aún la unión y el calor acogedor del cariño familiar.

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Chimenea y lar en casa Irigoyen de Tabar

 

06-VI-JUNIO-8--800x600-.jpgLA GUADAÑA O DALLA 

 

La pintura del mes de Junio muestra a un labrador cosechando las primeras hierbas para el forraje de los animales. Es la misma labor que se ha realizado en el ámbito rural durante el mes de Junio. Lo único que cambia en la actualidad es la tecnología empleada. Hasta hace muy pocos años se utilizaba la misma herramienta con la que trabaja nuestro labrador medieval del siglo XIV: la guadaña o dalla. Hoy el labrador hace el P6232695-1--800x600-.jpgtrabajo empleando la moderna maquinaria que le evita esfuerzo y ahorra tiempo.

Se ve cada vez menos en manos de los labradores, pero aún hay quien la usa al igual que hace 600 años. Como entonces mantiene en forma la herramienta sirviéndose del “yunque”, que clava en la tierra hasta su tope, apoya el filo de  la hoja en él y con el “martillo” arregla sus desperfectos. Después, con la “piedra” que guarda en el “cocharro”, la afila adecuadamente para que el trabajo se haga con menos dificultad.

Esta herramienta ha estado asimilada desde antiguo a la “Parca Morta”, que según la mitología romana era la encargada de cortar el hilo de la vida y elegía la forma en que cada persona iba a morir.

 

07-VII-JULIO-6--800x600-.jpgLA HOZ 

 

Quizás sea esta herramienta una de las más antiguas en la historia de la humanidad, pues desde la aparición de la agricultura se hizo necesaria para recoger las cosechas de los cereales o para cortar las hierbas para el forraje de los animales. Sus formas, a lo largo del tiempo y de los lugares es  muy variada, aunque se mantenga la esencia final.

En el mes de Julio se representa en el Calendario Medieval de Izagaondoa a un segador realizando P8063756-1--800x600-.jpgsu trabajo. En su mano derecha porta la hoz y con ella corta las espigas que sujeta con la izquierda.

 En la Exposición Etnográfica de Iriso se muestra también otro elemento complementario de la hoz, que habla de lo que hoy denominamos “Seguridad e Higiene en el Trabajo”. La “zoqueta”.

La zoqueta aparece con la finalidad de no cortarse en la mano que sujetaba el cereal, pues ejerce como guante de madera donde se introducen los dedos de la mano, menos el pulgar.

Al igual que la guadaña o dalla es de uso universal.

Las hoces se adaptan y especializan su tamaño y forma según los trabajos a los que van destinadas. Así la zarrakamalda no es más que una hoz, o la misma guadaña anterior, o la pequeña hoz empleada para la vendimia,…

También la he encontrado grabada, como marca de cantería, en algún tambor de los pilares de la iglesia de Santa María La Real de Sangüesa por lo que su datación habrá que situarla en los finales del  siglo XII o comienzos del XIII.

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La hoz de Santa María La Real de Sangüesa

 

 

09-IX-SEPTIEMBRE-4--800x600-.jpgLA MAZA 

 

El mes de Septiembre se dedica a la vendimia. Un personaje prepara los toneles o barricas para llenarlas con la nueva cosecha del mosto. En la escena golpea con una maza sobre el aro superior de la cuba intentando ajustarlo adecuadamente. Mientras, una mujer hace el gesto de llevarse la uva a la boca para probarla.

P8063759-1--800x600-.jpgUna herramienta más, la “maza”, se utiliza en estas imágenes del siglo XIV.

En la exposición uno de los vecinos, nos ha prestado para exponerlas sus herramientas de carpintería: los apretadores de madera, el berbiquí o barrena, el gramil, la machihembradora, la escuadra, la garlopa o cepillo, los formones, el pasaportado y la maza de madera.

Si miramos atentamente a la pintura y al conjunto de las herramientas veremos que la maza que emplea el carpintero o tonelero de la pintura es la misma que la que usa actualmente nuestro vecino carpintero, aunque entre ambas haya 600 años de separación.

Sin duda que su antigüedad será mucho mayor, como en el caso de las anteriores herramientas.

    

 

 

Como podemos ver durante muchos siglos muy poco ha evolucionado el mundo del campo y de la artesanía. Sólo en los últimos años el vuelco que ha dado la vida, ha dejado atrás gran cantidad de utensilios, objetos, herramientas y maquinaria y se nos ha hecho más fácil y rápido el trabajo.

Con los cambios actuales se han convertido en piezas de museo y en ocasiones ni los mismos vecinos saben ya para qué se usaban, ni cómo se llaman.

Pero, ¡ojo!, se mantienen en la reserva. En un compás de espera en los vaivenes de la civilización.

 ¿Quién nos dice que no tengamos que volver algún día a utilizarlos?

 

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4 agosto 2011 4 04 /08 /agosto /2011 08:40

EXPOSICIÓN ETNOGRÁFICA: OBJETOS CON HISTORIA

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (04-08-2011)

 

12-NOVIEMBRE-DIFUNTOS-03--800x600-.jpgEL TESTAMENTO DEL DIFUNTO 

De las varias estelas funerarias que se muestran en la Exposición Etnográfica de Izagaondoa, ésta es, desde mi punto de vista, la más singular y por lo tanto la que merece un comentario.

Aunque la otra cara sigue la tradición cristiana de plasmar la cruz, en la que vemos se muestra una herramienta. Herramienta que denota la profesión que el difunto ejerció durante su vida. Aunque no sabemos la época concreta de esta estela y sus grabados, esta figura ya la había recogido grabada en los sillares medievales de los monasterios de La Oliva y de Fitero como marca de cantero y está publicada en mi libro “Canteros Románicos por los Caminos de Navarra I – II”. Las de estos monasterios la podemos catalogar dentro de los finales del siglo XII o en los comienzos del XIII, lo que otorga una larga vida a esta herramienta que ahora se encuentra de nuevo en esta estela.

¿Qué oficio ejerció el susodicho difunto? Muy posiblemente el de caminero, limpiando los caminos de zarzas y malas hierbas o despejando los bosques de maleza, pues el nombre de “zarrakamalda”, que así se llama la herramienta que aquí aparece grabada, así lo sugiere. 

Todavía hoy en día se sigue empleando en zonas rurales y en concreto en el Valle de Izagaondoa la he visto usar en varias ocasiones por algún vecino, básicamente para limpiar la maraña del terreno y en alguna ocasión para podar ramas altas de los árboles, así como para cortar los troncos de las hiedras que trepan por las paredes de nuestras iglesias abandonadas.

¿Por qué aparece en esta estela? Sin duda por la propia voluntad del difunto que yacía bajo ella. Junto al testimonio de su creencia cristiana, plasmado en una de sus caras, valoró igualmente su profesión y decidió transmitir su voluntad de que se grabara también la herramienta básica de su oficio en la otra.

 

072---Pilar---Hoz--800x600-.jpg

 

                                                         Zarrakamalda de La Oliva.           

                  

Fitero---Hoz--800x600-.jpg                                                                 Zarrakamalda de Fitero.

 

03-FEBRERO-02--800x600-.jpgLA CANDELERA 

En las casas del valle, así como en la comarca, había la costumbre de tener en la repisa del hogar una “candelera”, como dicen por aquí.

Me cuentan que el día 2 de Febrero, fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo o de La Candelaria, se llevaba a la iglesia un puñado de velas y en la ceremonia de ese día las bendecía el sacerdote. Se llevaban a las casas y una de ellas se colocaba en la candelera susodicha.

Esta vela se encendía en día de tormenta y se rezaba a Santa Bárbara y también al Sagrado Corazón de Jesús, que se le tenía entronizado en cada casa.

Se rezaba para evitar el pedrisco, pues en una sociedad agrícola eso suponía la pérdida de la cosecha y la consiguiente época de penurias.

En la Exposición Etnográfica de Izagaondoa se refleja también esta costumbre de la religiosidad popular, así como la oración que hacían las abuelas. “Se rezaba en voz alta, para que la santa oyera bien la oración por encima de los truenos y toda la familia escuchaba con recogimiento y en silencio la oración a la santa” que dice así:

 “Bárbara, divina y santa,

que con la palma del martirio

estás con Cristo y su Padre

triunfando en el cielo empíreo,

lo que Cristo predicaba

creías con grande amor. 

De la Virgen su pureza

y la Santa Encarnación.

Tu padre, herético y rey,

en un castillo te encierra,

colgándote de los pies

con grande ira y soberbia.

Aquella noche te deja

encerrada en el castillo.

Dices con ansias de muerte:

CREO EN DIOS UNO Y TRINO.

Tu padre de que lo supo

vino al castillo con ira

y dice ¿quién sanó tus males

y te ha dado nueva vida?

Llamé y al punto vinieron

los que sanaron mis males

y nueva vida me dieron.

Con un alfanje a su hija

hizo su cuerpo pedazos diciendo:

¡A ver si te cura ese Dios profeta y falso!

Dios, que miraba esta injuria

arrojó un rayo encendido

 y en cuerpo y alma

a su padre lo sepultó en los abismos.

Y ahora, Bárbara Santa,

por tu muerte y tus martirios,

líbranos a los devotos

de los riesgos y peligros.

De rayos y centellas,

de morir sin confesión,

líbranos a los devotos

que te tienen DEVOCIÓN.  

01-INICIO-TIEMPO--800x600-.jpgEL RELOJ DE 1838 

Varios son los objetos de la Exposición Etnográfica que llevan la fecha grabada. Entre ellos este reloj de sol, que junto a la luz del candil y al búho real, es uno de los tres símbolos con los que iniciamos la visita a la misma. La luz, el conocimiento y el tiempo.

El tiempo que ve pasar los acontecimientos de la vida de cada persona, desde la cuna hasta la tumba.

Desde 1838 este reloj contiene 173 años de vida. Nacido en plena Primera Guerra Carlista  es testimonio mudo de los acontecimientos sucedidos hasta nuestros días.  Mientras estuvo en activo marcó con su gnomon los momentos de muchos acontecimientos de la vida de las gentes. Unos felices: nacimientos o bodas. Otros tristes: despedidas y duelos.

Aún hoy podría volver a lucir en la fachada sur de cualquier casa o plaza y marcar el paso del tiempo con precisa exactitud solar, desde su salida hasta su ocaso. Pero siempre habrá quien le suplique, como los enamorados, que no marque las horas. Escucha este hermoso bolero en:

 

www.youtube.com/watch?v=5Y8UpoKF5LM

 

Todos los objetos que se muestran tienen su historia concreta. Es lo bonito de este tipo de exposiciones que no es tanto el valor material o artístico de la pieza, sino la historia que tiene detrás, el sentimiento que muchas de ellas mantienen en los actuales dueños. Perteneció a un familiar querido del que la heredaron y reviven situaciones entrañables vividas junto él.

 

Continuará…  

 

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